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Carta a Gladys Basagoitia
Gaviota: Me despertó el eco de tu cantar Tu franca misiva intensa y honda La síntesis lúcida de avatares y desventuras Los ciclos de la existencia en Italia Tu salud herida Tu cuerpo vulnerable Tu alma sensible Esa lánguida caída Que vivimos las escritoras mujeres del llamado Tercer Mundo Los amores invencibles Las ausencias Los afectos platónicos Las amistades Los recuerdos bajo el Puente y la Alameda Cantando valses con el flaco César y Chabuca Tú y Rodolfo me llevaron al bar Negro Negro A oír blues y versos irreverentes Entre sudores y copas de pisco ¿Impedimos pisotear a la rosa y al jazmín? Ese pensarnos laguna o manantial Mariposas ambarinas sobre la tierra Defendiendo a las mujeres carbonizadas A las sin nombre A las presas A Tomasa y Micaela A Juana y María Nuestro ebrio sexo de orquídea hoy duerme Nuestros fatigados pies desnudos Hoy descansan a la orilla del abismo Nuestras cabezas altivas resisten Entre el alba dorada y el rocío Hoy estamos quietas y apacibles Sobre un barco oscuro Sobre el mar Negro Entonando un jazz que agoniza
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